Hacer lo que te apasiona
Así
comienza el primer decálogo, o el primer mandamiento por así llamarlo de quien
fue un prestigioso emprendedor y líder en el mundo de los negocios, Steve Jobs,
seguramente suena como algo inalcanzable o demasiado lejano a nuestra realidad,
sin embargo las cualidades que él mencionó en sus discursos y conferencias
están presentes en el trabajo de gente común que convive en nuestra región y
que se ha animado a dar testimonio de ello.
“la única forma de hacer bien un trabajo es amando lo que se hace, si todavía no lo encuentras, sigue buscando”… esta sería la traducción de parte de uno de sus discursos, pero, ¿cuánto puede costar hacer lo que se ama?, y mirándolo desde el otro lado… ¿cuánto puede costar estar haciendo lo que no genera pasión, lo que no es agradable, o algo a lo cual no se le encuentra sentido?
Cuando uno
se cruza con gente que le apasiona lo que hace, generalmente lo siente en su
discurso, en las ganas con las cuales ejecuta sus quehaceres, el tiempo que le
dedica, la energía con la que lo hace, la capacitación permanente, entre otros
condimentos. Así y todo el trabajo suele convertirse en rutina, y cómo toda
rutina aburre, eso nos manifestaba Natalia Rodríguez; mientras que otras
personas como Virgina Vaccari nos relatan su historia: “yo francamente
no me veo una persona plena haciendo otra cosa”, al momento de pensar en hacer
otras actividades, relata que no le ha llevado mucho tiempo pensarlo, siempre
tuvo claro su objetivo y fue tras él.
Dicen que mucho
tiene que ver con la generación Y, jóvenes que van desde los 18 a los 30 años,
una de las características de esta generación, entre muchas otras, es que optan por desarrollarse en ámbitos en
los cuales se interesan, sin que esto parezca demasiado iluso o idealista,
Sebastian Arce nos cuenta su historia la cual comienza yéndose a estudiar a La
Planta la carrera de ingeniería en computación, luego de abandonar la carrera
asumiendo que ésto no era lo suyo, comenzó a invertir en cursos de formación,
pasó por varios trabajos en importantes empresas, sin embargo no era lo que él
buscaba, nunca dejo de capacitarse en habilidades sociales, diversas
situaciones lo llevaron a volver a Gualeguaychú, comenzó a dar cursos de
computación y un día lo invitaron a dar un taller sobre entrevistas laborales,
aquel día comenzó lo que hoy hace con gran pasión, es instructor, capacitador y
facilitador, una persona con mucho carisma y llegada al público, para terminar
su historia, resaltaría una de sus frases “hay
gente que te cruzas y te tira para abajo, hoy aprendí a faltarle al respeto al
“NO SE PUEDE”, estoy seguro, por lo que he podido demostrar que cuando uno está
convencido, sabe lo que quiere y lucha contra viento y marea para lograrlo y
las cosas se van dando como si estuviéramos armando un rompecabezas. Y siempre
digo que mi suerte vino acompañada a mi preparación”.
¿Suena
increíble?, tal vez si, pero no es el único caso, hay jóvenes que aún egresados
de una carrera universitaria, sufren una crisis vocacional y optan por hacer lo
que realmente les apasiona e interesa, aunque esto tenga poco que ver con lo
que estudiaron, y apuestan por cambiar de profesión.
Contra viento y
marea, más allá de que los pronósticos muchas veces indiquen que la docencia es
un campo complicado, Tania, segura de su profesión manifiesta: “yo amo ser profesora y enseñar geografía
aunque a veces te frustra un poco, es todo un desafío, por ahí vamos”.
¿Cuál es el rol
que juegan las empresas? Lo importante es conocer a las personas con las que se
trabaja, conocer sus motivaciones, saber qué quieren, qué les gusta, en qué son
buenos. Muchas veces las empresas con pequeñas inversiones tales como escuchar,
compartir un encuentro, realizar talleres, reuniones periódicas y efectivas, entre
otras acciones, están generando integración y esto les permitirá tener una
visión más global para conocer mejor a cada colaborador, de esta manera estar
atentos a las acciones que se puedan generar de manera de alinear las
necesidades de la empresa y los colaboradores.
Y para terminar una frase muy grafica que
comparte Luz Ochoa “estoy segura de que uno puede lograr lo que quiera
si realmente lo quiere. Esperar el momento adecuado no es bajar los brazos o
buscar lo mas fácil, sino establecer prioridades, que siempre que estén tus
deseos en la lista es importante”
Es bueno que exista gente con la dicha, el valor, el coraje, la
suerte, la luz, la visión o como gusten llamarlo, que pueda hacer cada día lo
que ama, es una buena inquietud saber si cada uno desde su lugar está haciendo
algo por concretar lo que realmente desea, o bien está en la búsqueda de
encontrarlo.
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