Hoy es el momento de referirnos a
la generación Y, jóvenes de 20 a 30 años, que están inmersos ya en el mundo del
trabajo, son lo nuevo, lo diferente, los conflictivos, para muchos que deben
trabajar con ello, porque en realidad entienden el trabajo de una manera
diferente a la que lo han entendido las generaciones anteriores, ellos quieren
imponer su manera de hacer las cosas y sus reglas.
De acuerdo o en desacuerdo, es
una realidad que les toca vivir a las organizaciones, ignorarlo no es el camino
ya que lleva al conflicto entre las partes, como en ocasiones anteriores la
propuesta es entender sus cualidades y características, para entender de la
manera que actúan.
Si bien cada persona tiene sus
particularidades, problemas, motivaciones, intereses y demás que son diferentes
entre cada uno, hablar en términos generacionales puede ayudarnos a comprender
una buena parte de la conducta y de su manera de ver el contexto, en este caso
dentro del ámbito laboral.
Hoy las empresas encuentran
problemas de todo tipo con la generación Y, falta de compromiso es una de las
más mencionadas, problemas con los horarios y puntualidad, dificultades para
que la gente trabaje horas extras, que se comprometan con la empresa o se
pongan la camiseta, y es que en gran parte la generación Y, considera que: no
es necesario hacerse desde abajo, que el trabajo es un medio para conseguir lo
que desean, no aceptan un esfuerzo desmedido, salvo que sea algo que realmente
los motiva o les promete un desarrollo, el trabajo es aquello que le permite llegar a lo que quiere,
la libertad personal y el placer. Por eso, repiensan su empleo cada tanto y
están dispuestos a cambiarlo si no cubre sus expectativas.
Buscan del trabajo un ambiente laboral que les presente un desafío y que
los divierta. Quieren autonomía, además de diálogo abierto y constante. Cuando
diferentes tipos de personas integran una misma comunidad dentro de la empresa,
han tenido que atravesar procesos que suponen una integración y una adaptación,
es posible que esto haya ocurrido anteriormente cuando se encontraron las
generaciones anteriores en el mundo del trabajo, cuando los jóvenes ingresan a
una organización, las generaciones mayores ya han estado coexistiendo entre
ellos durante cierto tiempo. Las diferencias que podrían existir en un
principio entre un Tradicional, un baby Boomer y un Generación X tienden a
suavizarse y a hacerse menos notables gracias a la convivencia, es decir que
tal vez con el tiempo estas diferencias tan notables entre las nuevas generaciones
logren en un tiempo suavizarse y lograr este equilibrio, que pudo ser el
resultado de una auténtica integración o de una mera adaptación para los nuevos
y los que ya estaban en la organización.
Los Y, manejan en la mayoría de
los casos la tecnología mejor que los mayores, buscan respuestas inmediatas,
quieren y necesitan de la comunicación en el ámbito del trabajo, requieren que
su superior les indique cómo están haciendo las cosas, y no solo les marquen
las cosas que hacen mal, sino que se les reconozcan sus logros, esto es muy
importante a la hora de trabajar con ellos, ya que recientes estudios reflejan
que una buena comunicación y feedback con su superior es más motivador que un
sueldo para esta generación.
Esta generación no respeta como
“normal” las escalas jerárquicas, y apuesta más por organizaciones más
horizontales, prefieren una comunicación más bien informal, y es importante
marcar aquí las reglas de cómo comunicarse por ejemplo ante un cliente,
proveedor o jefe, ya que lo que es “normal” para una generación, evidentemente
no lo es para la otra.
Las generaciones mayores suelen
percibir que las generaciones más jóvenes son desleales. Los jóvenes sienten la
necesidad de tener en cuenta sus propios intereses y están menos dispuestos a
entregar sus vidas a una empresa. Mientras que las generaciones mayores
tienden a estar motivadas por el trabajo en sí, los jóvenes a menudo buscan una
mayor orientación, retroalimentación y reconocimiento. Los líderes tienen que
darse cuenta de lo importante que es el reconocimiento, pero las generaciones
más jóvenes deben ser conscientes de que no lloverán las alabanzas.
Para trabajar con ellos: darles variedad, oportunidad de
establecer prioridades, retroalimentación constructiva constante, entender que
requieren tiempos para sus intereses personales, por lo cual generar un
balance, compensación, conocer sus intereses personales, tratarlos con
igualdad, olvidar roles de género, proveer programas de capacitación o
desarrollo.
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