Potencial Humano

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viernes, 3 de mayo de 2013

LA IMPORTANCIA DE LA TOMA DE DECISIONES



La toma de decisiones es esa complicada acción que nos requiere muchas veces de pensar, pensar y pensar, analizar, armarnos e imaginarnos una situación, buscar alternativas, exponernos, triunfar, fracasar, ser cuestionados, ser criticados o ser reconocidos, o parte de cada una de ellas, es importante y aún más en determinados puestos o roles la toma de decisiones, y aunque es una tarea compleja, es muy significativo tomar una posición protagónica a la hora de decidir.
A andar se aprende andando. A nadar se aprende nadando. Pero a tomar bien las decisiones no se aprende sólo tomando decisiones. Se aprende a decidir cuándo se interiorizan unos principios básicos…
Algunos de estos principios pueden parecer muy básicos y elementales, pero son justamente las cosas obvias las que muchas veces no se tienen en cuenta y conducen a decisiones ineficaces.
Nuestras vidas y también las empresas o instituciones de las que formamos parte dependen de dos  factores: las decisiones que tomamos y el entorno externo. El entorno externo son todas  aquellas circunstancias que nos rodean y sobre las que no tenemos ningún control, no  tenemos manera de influir sobre ellas.
Algo distinto sucede con esas otras circunstancias que nos acompañan en la vida y sobre las  que sí tenemos posibilidad de influir. Sobre  algunas tendremos control total y sobre otras  simplemente podremos influir en cierto grado. Controlamos o influimos sobre todas esas  circunstancias mediante las decisiones que tomamos. Es por esto que lo que en el futuro sea nuestra vida dependerá de las decisiones  que adoptemos a lo largo del tiempo, porque  tomando decisiones es como influimos en la realidad.
Podemos decir que nuestra historia personal es la historia de las decisiones tomadas, y que  nuestro futuro —que está condicionado por aquellas que ya hemos tomado- lo vamos  forjando a través de las futuras decisiones. De ahí la importancia de la  toma de decisiones en  la vida de las personas, ya que en último término cada uno es lo que decide ser. De hecho,  tomar decisiones es la actividad más importante que realizamos las personas. En el ámbito  empresarial, es el acto directivo fundamental, porque un directivo lo es en la medida que  decide.
A la decisión siempre va ligada la posibilidad  del error. Hay personas que tienden a no tomar  decisiones porque tienen miedo a equivocarse, y dejan que las circunstancias decidan por  ellas, abandonando así el control de su propia existencia.
Las personas de éxito también han tenido desventuras. Personas consideradas como grandes  empresarios acumulan también en su historial fracasos. El éxito muchas  veces es fruto del fracaso. Tener éxito consiste en levantarse ocho veces, si nos caímos siete. Si no probamos no podemos ganar.
Algunos principios de la toma de decisiones que mencionan algunos autores son los siguientes:
En primer lugar, debemos preocuparnos más por decidir que por atinar, no todas las decisiones que tomemos van a dar excelentes resultados, es por ello que debemos enfocarnos en decidirnos por una alternativa. Luego debemos centrar nuestros objetivos, el saber a dónde queremos llegar nos centrará a tomar la decisión más adecuada. De allí parte el plantearnos alternativas que sean reales para que las mismas puedan ser aplicadas y desarrolladas. En cuarto lugar debemos ser objetivos, no autoengañarnos, debemos ser conscientes cuando una alternativa no es la mejor, buscarle el cuestionamiento más que avalarlas por el simple hecho de salir del paso. Además, es propicio que la información irrelevante se descarte, ya que ésta hace perder tiempo y dinero si no nos centramos en la información que de verdad reduzca el problema.
Muchos le tienen miedo al no saber que vendrá después, así que uno de los principios es el aceptar y saber cómo manejar la incertidumbre, crear posibles escenarios y buscar la mejor decisión para cada uno. Es importante también ser creativos, buscar varias alternativas y no aceptar la primera que sale a la luz. Toda decisión tiene su consecuencia y se deben aceptar una vez que se hayan tomado. Después que la decisión ha sido tomada es importante realizar un seguimiento sobre su cumplimiento, tener la posibilidad de reflexionar sobre qué resultados se han obtenido y para esto es necesario medir en la medida que sea posible, si se puede con números, con satisfacción, simplemente preguntando, y dejar abierta la posibilidad a realizar cambios y mejoras.
Resumiendo:
      A decidir bien no se aprende sólo tomando decisiones. Se aprende cuando se siguen unos principios básicos.
      Acostúmbrate a decidir activamente, porque si no lo haces cada vez te costará más hacerlo.
      Admite que puedes equivocarte —somos seres humanos —, para concederte la posibilidad de acertar.
      Sé consciente de que no puedes resolver todos los problemas que se te plantean. 
·         Ten la mente abierta para sugerencia y cambios de planes si hacen falta, sin perder tu punto de vista o criterio.
·         Tan importante como la toma de decisiones es el seguimiento de los resultados y el análisis de  los mismos.

Bibliografía: “Iceberg a la vista: principios para la toma de decisiones sin hundirse de Miguel Ángel Ariño y Pablo Maella”

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